Ahí les dejo esa idea para que mediten en esta "cuaresma".
23/03/11
Modernizando la Iglesia
Ahí les dejo esa idea para que mediten en esta "cuaresma".
17/03/11
Who watches the Watchmen?
Hace algunos años mucha gente comenzó a escribir un blog por lo que supongo fue principalmente una mera necesidad de atención o bien la de poder expresar todo lo que pasaba por tu cabeza sin ataduras (interesante o no), pero mas que nada por sacar provecho del anonimato que te brinda internet para poder decir todo aquello que normalmente no dices a la cara a los demás, aquello que a todas luces es políticamente incorrecto, insensible y/o simplemente ofensivo para algunas personas.
Ah, tiempos dorados aquellos. Si alguien me hacia enojar, ese enojo encontraba camino hacia la web y ahí mismo se diluía. “Mi jefe es un cabrón insensible” y “Fulano es un doble-cara hijo de puta” eran cosas que podían ser puestas a los ojos de todo mundo y que servían como terapia contra los problemas de la vida real, sin tener que gritarselo a ambos a la cara y exponerme ya sea a que me despidieran o a liarme a golpes con Fulano.
Pero ahora, gracias a Facebook (que, por lo que acabo de oír en la radio, lo utilizan 8 de 10 personas entre 20 y 35 años) esta cubierta de anonimato esta lentamente llenándose de agujeros. Claro, aun puedes utilizar varios “nick” para moverte en la red, pero la verdad ¿no te da flojera recordar todos esos datos, claves y contraseñas?, Si es que quieres consolidar tu “identidad virtual” no puedes estar siendo hoy “topo66” y mañana “rata41”, el adoptar un nombre que te represente dentro de la comunidad global que es internet es casi una necesidad. Y he ahí el gran agujero de seguridad de nuestro anonimato.
Ahora, para poder desahogarme en mi blog, debo hacerlo con los guantes puestos, ¡nada de hacerlo como antes! No faltará quien, de las personas que conozco en el mundo “real”, se sienta ofendida. Ya no puedo decir con total libertad que mi jefe es un idiota o que algunos de mis compañeros de trabajo son unos imbéciles. Podrían enterarse y ofenderse, y así, lo que era un sano ejercicio de relajación, se ha convertido en una nueva fuente de stress. Basta con que alguien “goglee” mi dirección de correo y ¡listo! Acceso a un click de distancia de información de primera mano sobre lo que pienso de ellos y sus vidas.
Y ni que decir de los desconocidos a los que si lo que escribo les molesta simplemente tienen que buscar mi nick o mi dirección de correo en Facebook y así, sin apenas esfuerzo, ver quien es el cabrón que les ha calentado la sangre, pudiendo hurgar entre decenas de imágenes de mis ultimas vacaciones y encontrando municiones para descargar sus frustraciones propias.
Así, el mundo virtual encuentra una ventana al mundo real.


